4 de septiembre de 2010

SALMO 24 (23) "Abrid las puertas; entra el Señor, Dios de los ejércitos"

1. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe, y todos sus habitantes:
2. él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
3. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
4. El hombre de manos inocentes, y puro corazón,
que no confía en !os ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
3. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
6. Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
7. ¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la Gloria.
8. ¿Quién es ese Rey de la Gloria?
- El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
9. ¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la Gloria.
10. - ¿Quién es ese Rey de la Gloria?
-El Señor, Dios de los Ejércitos:
él es el Rey de la Gloria.


1. AMBIENTACIÓN.

¿Quién puede entrar en la presen­cia del Dios santo, rey de la gloria y luz victoriosa de toda tiniebla? Ante su majes­tad y trascendencia el universo entero tiem­bla. Ante su rostro de héroe valeroso, hé­roe de la guerra (v. 8), ¿puede el hombre mantenerse en pie? ¿puede levantar si­quiera su mirada? Son algunos de los mu­chos interrogantes con los que podemos acercarnos al Sal 24 en el que, por otra parte, encontramos una respuesta positiva a los mismos: puede el hombre levantarse ante el Dios de la gloria, no por sus mé­ritos, sino por la mirada misericordiosa de Dios que salva. De este modo el salmo nos envía a lo que Pablo escribe a Tito: "Ha aparecido la gracia de Dios que trae la salva­ción para todos los hombres" (Tit 2,11; 3, 4-5).

El salmo nos sitúa en el espacio del tem­plo de Jerusalén, construido sobre la colina de Sión, desde la que sedominan los mon­tes de Judea y se adivina el territorio que se extiende a su alrededor. Se convierte así en un "himno a Yahvé en sus aspectos o atri­butos de creador y dominador, de Dios te­rrible, accesible sólo al justo, rey glorioso y Señor, de los ejércitos" (A. González). Des­de aquí se entiende la mezcla que se da en el salmo entre el tono de alabanza (vv. 7-10) y el propósito didáctico (vv. 3-6).





2. ANÁLISIS.

Para profundizar más en el salmo demos tener en cuenta los siguientes aspectos:

A) Respecto a su ESTRUCTURA, en ge­neral los autores, admitiendo la unidad que tiene en la actualidad, coinciden en identifi­car en él tres unidades estructurales: vv. 7-10: sería la estrofa más antigua, "testimo­nio quizá de la época davídica, usada como canto para la epifanía de Dios en el templo" (G. Ravasi); vv. 3-6: es una estrofa unida posteriormente con semejanzas con el Sal 15 (14), en la que se señalan las condiciones que han de tener los que quieren acceder al culto; los vv. 1-2 son una antífona introduc­toria que recoge los matices de las estrofas anteriores, ya unidas y usadas en la liturgia del templo. La pregunta que se hacen los comenta­ristas es ésta: ¿cómo surgió la unión de las tres estrofas? Son muchas las respuestas da­das: traslado del Arca de la casa de Obede­dón a la ciudad de David (2Sam 6); fiesta de los Tabernáculos o fiesta del comienzo del año o de la renovación de la Alianza. Tal vez la solución se encuentre en lo que señala A. González: "El poeta no busca seriamente descubrir un cuadro real determinado ni de la historia ni del culto; lo que él conoce en una u otra esfera le sirve como elemento de expresión, para dar a sentir la grandeza indescriptible del rey de la gloria y el Señor de los ejércitos".

B) Desde aquí podemos afirmar que el CONTEXTO VITAL en el que hemos de si­tuar al salmo es el litúrgico. Todas las hipó­tesis planteadas encuentran este denomina­dor común: los textos que forman el salmo son autónomos y aptos para ser combinados de múltiples formas, pero encuentran un hilo conductor en el mundo litúrgico del templo de Jerusalén. Ahí fue donde las diversas par­tes se fundieron en una unidad superior.

C) Pero hay, según G. Ravasi, un elemento más que contribuye a dar unidad a la composición: la SIMBOLOGÍA que básicamente es de carácter ESPACIAL y se encuentra situada en el área sagrada del templo. Analizando esta simbología, Ravasi destaca estos puntos, interesantes para ayudarnos a orar el salmo:
- las PUERTAS (vv. 7a.9a): están tomadas como todo el espacio sagrado en su inaccesibilidad. Adquieren así un carácter simbólico múltiple: símbolo de los peregrinos, signo de la justicia de Dios, espectadoras del paso de la gloria de Dios, signos de la acogida de Dios. Precisamente a través de este símbolo se unen las dos partes del salmo: "el área sagrada y el acceso a ella son dos elementos inseparables y exaltados tanto en el poema antifonal epifánico (vv.7-10) como en el ético (vv. 3-6)" (G. Ravasi);

- en los vv. 7-10 se nos describe además el MOVIMIENTO DE DIOS, movimiento triun­fal que exige que las puertas alcen sus din­teles, porque Dios es inmenso y no puede doblarse para entrar;

- al área sagrada se dirige también el MO­VIMIENTO DE LOS FIELES descrito en los vv. 3-6 en los que aparecen perfectamente descritos dos elementos: santidad e inaccesi­bilidad del lugar sagrado y condiciones que debe tener quien pretenda acercarse a él;
- una nueva referencia al espacio aparece en los vv. 1-2, pero con un carácter cósmico: el espacio que Dios ha arrancado al caos y la nada y sobre los que ha fundado "el orbe y todos sus habitantes".
D) En cuanto al CONTENIDO fundamen­tal del salmo podemos destacar lo siguiente:
- vv. 1-2: es un himno que recoge el dog­ma fundamental de la fe judía: el señorío cósmico de Yahvé, porque sólo él es el crea­dor. Sólo él puede hacer posible lo que pa­rece imposible: afianzar la tierra sobre el agua, según la cosmología oriental. Y "esto es una maravilla porque Dios hace descansar la tierra inmóvil sobre algo tan móvil y poco resistente como el agua. En ello se manifiesta la omnipotencia del Creador" (M. Gar­cía Cordero);
- vv. 3-6: pertenecen a la liturgia de en­trada en el templo, "semejante al acto peni­tencial que precede a la liturgia de la palabra y de la eucaristía" (G. Ravasi). La pregunta del v. 3 tiene un carácter técnico: es la "forma de expresar el sentimiento de temor ante la grandeza inconmensurable y exigente de Yahvé" (A. González). La respuesta señala las tres condiciones imprescindibles que debe cumplir el que quiere acceder al templo: tener las manos inocentes y puro el corazón, es decir, tener todo su ser, acciones e intenciones, orientado hacia Dios y su ley; no confiar en los ídolos, es decir, no orientar su corazón a la nada; no jurar contra el prójimo en falso, es decir, mantener la fidelidad en su palabra cuando se relaciona con los demás. El que realiza este plan no sólo es apto para entrar en el templo de Dios, sino que recibe además su bendición y justicia, es decir, la salvación;

- vv.7-10: es la parte más antigua del salmo y nos presenta, en un cuadro magnífico, la epi­fanía de Dios en el templo. Ante las pre­guntas rituales (vv. 8a.10a) se dan cuatro defi­niciones de Dios: el Rey de la gloria, título que fundamenta su trascendencia; el héroe valeroso y héroe de la guerra, títulos de carác­ter militar, pero también cósmico; el Dios de los ejércitos, título que señala el culmen del poema y que obliga a "abrir de par en par las puertas del templo" (Ravasi).

3. PISTAS PARA LA ORACIÓN.

¿Cómo orar el salmo en cristiano? Com­pletando las pistas que ya han surgido, po­demos señalar estas otras:

A) Muy pronto surgió una interpretación cristológica del salmo, línea en la que se ha movido la liturgia cristiana, "interpre­tando la entrada del arca en el templo como la aparición de Cristo en la humanidad con su nacimiento en me­dio de nosotros" (G. Ravasi).

B) Relacionado con esto po­demos destacar tres mo­mentos litúrgicos en los que aparece este salmo: la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, donde acompaña como salmo res­ponsorial a Mal 3, 1-4: "He aquí que yo enviaré a mi mensajero a preparar el ca­mino y pronto vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis": respuesta a la pregunta del salmo: el que entra en el templo es Cristo, el Señor, la luz para alumbrar a todas las na­ciones v gloria de Israel (Lc 2,29.32); la proce­sión del domingo de Ramos en la que los vv. 3-6 nos hablan de la preparación del nuevo pue­blo de Dios que se acerca a la celebración de la Pascua y los vv. 7-10, de Cristo que entra en su Misterio pascual. Vuelve a aparecer este salmo en el Oficio de Lecturas del sábado santo evocando con toda su fuerza la resu­rrección.

C) El salmo puede servir también como invitatorio en la celebración de la Liturgia de las Horas, al comienzo del día, con una finalidad muy concreta: el creyente alaba al Dios de la creación y de la historia y se prepara a aco­gerlo en su vida con manos inocentes y puro corazón, porque sólo los limpios de corazón verán a Dios (Mt S,8).
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